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domingo, 28 de octubre de 2012

Presentación: Divino Martirio



Una Comedia Romántica que te hará suspirar. Amanda una chica neoyorquina, cansada de su jefe, un hombre explotador, decide renunciar y tomarse unas merecidas vacaciones en Carolina del Sur. Cuando llega a la hermosa casa de playa que rentó, se lleva la sorpresa de su vida cuando descubre, por un error, que el lugar también le fue rentado a otra persona, Leo, un hombre de ensueño, pero a la misma vez un martirio. No se pueden ver ni en pintura. El propósito de Leo: encontrarse con la mujer de sus sueños, a quién conoció a través del Internet, y el de Amanda: conquistarlo, evitando a toda costa que conozca a la tal Loraine.   

Amanda y Leo



 Puntos de venta en:
Disponibles en formato libro e ebook

 
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lunes, 21 de febrero de 2011

Presentación novela: Sólo fue una ilusión

Hola amigos, quería informarles que Editora Digital publicó mi novela Sólo fue una Ilusión. En la misma narro la historia de amor entre un joven perteneciente a la comunidad Amish en Lancaster, Pennsylvania, y una chica de la ciudad. Por cierto ellos viven a una hora de mi casa. Los Amish son personas muy privadas, que no les gusta rodearse mucho con personas mortales como nosotros. Viven una vida en comunión con Dios y en fraternidad entre ellos mismos. No usan electricidad, sus autos son carretas tiradas por caballos. Su comida es lo que siembran y animales que crian. Su ropa es la misma siempre: las mujeres un gorrito blanco con un traje simple oscuro, y los hombres un sombrero negro o de paja y pantalón con tirantes. Los casados utilizan barba. En fin cuando te acercas a su área parece que estás en otra época.
Nathalie Foster, una joven moderna de Nueva Jersey, es enviada por su madre a pasar un mes de verano con la comunidad Amish en Lancaster, Pensilvania. Los Amish son personas que llevan un estilo de vida simple, simulando al granjero del siglo XVII, viven sin electricidad y utilizan como medio de transporte carretas tiradas por caballos. ¿Podrá Nathalie soportar ese terrible verano impuesto por su madre?

Pero en sus cortas vacaciones conoce a Max Hitz, un joven Amish de quien se enamora profundamente. A pesar de ese sentimiento decide marcharse para así olvidarse de lo vivido y borrar todo lo que está sintiendo.  Continuará con su vida como siempre lo ha hecho, ya que no está dispuesta a renunciar a todo lo que tiene por él.

Siete años después el destino los vuelve  a unir y descubre que todavía lo ama como el primer día. ¿Esta vez estará dispuesta a olvidarse de los prejuicios y luchar por el verdadero amor?




domingo, 20 de febrero de 2011

Proyecto Adictos a la Escritura: Relato de San Valentín

Hola amigos les presento mi relato corto de amor para el blog Adictos a la Escritura. Espero les guste.



Dulces besos que enamoran


Mi nombre es Janelle, tengo diecisiete años y éste es mi último año en el instituto. Hoy es catorce de febrero, una fecha muy bonita para los enamorados, pero muy triste para los que están sin amor. Recuerdo que hace un año aproximadamente conocí a Chris, el hombre por quien suspiro a diario. Mi profesora, la señorita Mathews lo presentó como alumno de traslado. Casi me quedo sin respiración al verle. Era el chico más guapo que había visto en toda mi vida. Su cabello era un poco largo, de un color muy negro; sus ojos muy profundos, color marrón y su sonrisa… Dios, su sonrisa, indescriptible. La señorita Mathews lo sentó a mi lado y me encomendó ayudarlo con las clases en lo que él lograba nivelarse con los demás estudiantes. Está demás decir que estuve toda la clase muy nerviosa. Las manos me sudaban y la voz me temblaba al hablarle. Sólo lograba mirarlo de reojo. Con el tiempo él se convirtió en mi mejor amigo. Cuando se despedía de mí lo hacía con un seductor guiño y una media sonrisa. No faltó mucho para que lograra enamorarme perdidamente de Chris. Él siempre me expresaba su cariño, unas veces con abrazos y otras con algún beso en mi frente o en mi mejilla. Un día me dijo que tenía que hablar algo muy serio conmigo. Yo estaba feliz.
—Janelle, tengo que decirte algo importante —su mirada estaba fija en mí—. Me he enamorado como un loco.
Mi corazón estaba muy acelerado, no podía creer que mi mejor amigo, el hombre a quien amaba, también me correspondía.
—¿En serio? —dije, haciéndome la que no entendía nada.
—Tú la conoces, es Natalie.
Sentí de pronto un frío recorrer mi espalda o mejor dicho un balde de agua helada en mi cuerpo.
—¿Natalie? Pe…pe —tartamudeé.
—Sé que debes estar molesta conmigo. Eres mi mejor amiga y nunca te había dicho nada. Hace un tiempo nos estábamos viendo y cuando creí que era el momento de pedirle que fuera mi novia, me dijo que le diera tiempo. ¿Puedes creer eso?
Estaba furiosa, triste y confundida. Difícil explicar cómo me sentí en ese momento.  Aunque lo que menos entendía era la razón por la que esa mujercita se daba el lujo de pedirle tiempo a Chris. ¿Acaso estaba loca?
—¿Y qué piensas hacer? —le inquirí con unos deseos terribles de llorar.
—La verdad no sé muy bien. O mejor dicho, tengo una idea que quizás pueda funcionar —resopló y sus ojos me miraron suplicantes.
—¿Cuál es esa idea?
—Darle celos. Me explico, ella sabe que nosotros somos los mejores amigos. Pero se me está ocurriendo hacerle entender que entre nosotros hay algo más que una simple amistad. Cuando vea que me está perdiendo…
—¿Estás insinuando que me quieres utilizar para darle celos a Natalie? —lo interrumpí.
—No te puedes negar Janelle —me tomó por los hombros—. Eres mi mejor amiga. No me falles —me rogó.
¿Qué más podía hacer? No podía negarme a ayudarlo. Era mi amigo y no sabía que lo amaba. Tenía la posibilidad de que me besara, así fuera de mentiritas.
—¿Nos tenemos que besar? —fue lo primero que se me ocurrió.
—Sé que esa idea no te debe gustar. Sólo recuerda que es para una buena causa —me tomó de la barbilla.
¿Qué no me iba a gustar? Si me moría por un beso de él.
—Bueno, si no queda más remedio, me sacrifico —mentí descaradamente.
Era lunes y ya habíamos planificado el primer beso. Yo, muy astuta, le dije que había que practicar varias veces hasta que saliera perfecto y comprensible. Él aceptó. Se paró frente a mí y me miró fijamente. Colocó sus manos en mi cintura y acercó suavemente sus labios a los míos. Su aliento caliente era embriagador. Hicimos algo que no habíamos planificado. Poco a poco su lengua invadió mi boca y yo le correspondí con extrema pasión. Nuestras respiraciones se agitaron. Sus manos tomaron mi rostro ansioso y las mías su espalda bien formada. Fue un largo minuto. Luego nos miramos. Su sonrisa era tímida.
—Ufff, ese beso estuvo muy bien —dijo, pasando sus manos por su cabello con nerviosismo.
Fueron muchos los días de práctica. Creo que más de los que debíamos. No sé, pero había algo extraño en Chris de un tiempo para acá. Sentía que ya no confíaba en mí como antes. Ya no me miraba a los ojos. Creo que fue un grave error hacernos pasar por novios. No quería que por nada del mundo nuestra amistad se perjudicara. Hoy, día del amor y la amistad, es el día que Chris hablaría seriamente con Natalie y definitivamente ya no volvería a sentir esos maravillosos besos en mi boca. Ya era hora que pusiera los pies en la tierra. De momento vi a Chris venir hacia mí; seguramente ya era novio de la tonta de Natalie.
—Hola Janelle —me dijo con su media sonrisa que me enloquecía.
—Hola Chris, ¿cómo van las cosas con Natalie?
—Pues supongo que bien —Chris miraba a todos lados menos a mí.
Bajé la mirada, esperando lo peor. Temía que nuestra amistad llegara a su fin por causa de ella.
—Me alegro por ti. Mereces ser feliz.
—La verdad no soy feliz Janelle. No estoy bien. Jugué con fuego y me quemé.
—¿Qué quieres decir?
—No sé cómo empezar. No quiero que nuestra amistad termine.
—Te entiendo. No es bueno estar con Natalie y a la misma vez ser mi amigo. Ella no va a aceptarlo. Me alejaré de ti si eso es lo que quieres.
—¿De que estás hablando? —me preguntó—. Mi preocupación es otra.
No podía creerlo. A Chris no le importa en absoluto que nuestra amistad terminara. No pude evitar que una lágrima bajara por mi mejilla.
—¿Cuál?  —dije mientras Chris enjugaba mi lágrima.
—Que no me ames como yo te amo.
No podía creer lo que escuchaba. ¿Chris me amaba?
—No entiendo.
—¿No entiendes? ¿Qué no entiendes Janelle? Que te amo como un loco. Que quise darle celos a Natalie contigo y caí en mi propia trampa enamorándome de mi mejor amiga. Lo más que temo es que con esta confesión ya no quieras saber de mí.
—Chris, te he amado desde el primer día que te vi.
Chris frunció el ceño y me miro confundido.
—¿Me amas? —me preguntó.
—Con toda mi alma —sus labios me besaron con desesperación. Yo me separo un segundo para hablarle—. Feliz día del amor —volví a besarlo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Extractos de Elianne de todos

Extracto #1
Elianne se colocó un grueso abrigo y salió de su casa con el pie en sus manos. Tocó la puerta a su vecino. Al rato éste la abrió.
—Hola —dijo Elianne.
El hombre la miró con el ceño fruncido.
—¿Necesitas la pala?
—Oh no, ¿cómo crees? Ya conseguí una. Sólo quería traerte este pie de manzanas, que recién horneé —dijo nerviosa pero sonriente.
—¿Y para qué?
—Bueno, es para agradecerle la ayuda que me brindaste cuando llegué…
—No me gustan las manzanas —le cortó.
Elianne quedó petrificada ante la respuesta, sintió la sangre recorrerle por las mejillas. Un calor sofocante le calentó el rostro a pesar de la temperatura en el ambiente.
—¡Bueno que me pase! —exclamó furiosa— Tranquilo que a mí sí me gustan. Ahora mismo voy a mi casa y me lo como yo solita. Me alegra que no te guste. Adiós —se alejó— ¡Se me olvidaba, eres el hombre más antipático que he conocido en toda mi vida!
—Y tú la más impertinente —dijo mientras cerraba la puerta.
—¡Aggg, es un grosero, lo odio! —pensó en voz alta, mientras daba zancadas en la nieve y con sus manos siseaba. —¡No me extraña para nada que le hayan pegado los cuernos! 

Extracto #2
Elianne pensó que ya era hora de irse, no había nada que la detuviese en esa casa. Lo único que cargaba el día del accidente eran sus llaves, así que las tomó y se marchó. Cuando estaba justo a mitad de camino, escuchó la voz de Christopher que la llamaba.

—Ellie, ¿qué haces?
—Me voy a mi casa —Elianne le regaló una tímida sonrisa—, creo que he abusado mucho de ti. Además ya me siento mejor.
—Tenemos que hablar de lo que pasó en la mañana.
—No hay nada de que hablar.
—Claro que sí, mereces una explicación.
—No te molestes, es tu vida. No soy quien para meterme en tus asuntos —Elianne dio media vuelta para irse a su casa, cuando sintió que la asió por un brazo.
—Ya estás metida en mis asuntos. No sólo en ellos, estás en mi piel, en mi corazón y en mi vida —Christopher le tomó el rostro con sus dos manos temblorosas y la besó con ternura.
Sus labios se fundieron en un beso ardiente, sus lenguas se buscaron ansiosas. El calor de sus cuerpos llenos de pasión calentó el ambiente gélido de la tarde. Elianne trató de resistirse pero fue inútil, lo amaba y eso no se podía remediar.
—Te amo tanto Elianne, te amo desesperadamente.
—Yo también te amo —dijo Elianne con su respiración agitada.
—Creo que debemos entrar amor, hace mucho frío acá —dijo Christopher, tomándola de la mano.

martes, 18 de enero de 2011

Extracto de la novela: Sólo fue una ilusión

Nathalie sintió un escalofrío que le recorrió la espalda al escuchar esa voz, volteó rápidamente y se encuentró cara a cara con Max que la miraba con mucho resentimiento.
—Max yo…
Nathalie lo observaba con un nudo en la garganta. Su presencia la inquietó como nunca pensó que lo haría. Max estaba más atractivo que nunca, aún conservaba esa carita de ángel y esa expresión en sus ojos capaz de hacerla flaquear. Vio un brillo en ellos, el brillo que suele haber cuando una persona está a punto de llorar. Nunca pensó que Max la tratara de esa manera, había pasado mucho tiempo, se suponía que el tiempo borraría todo. Pero tal parece que no fue así.
—Contéstame, ¿a que viniste? —su voz era un ruego.
—Max, yo sé que no hice bien. Pero era lo mejor que pudo pasar, lo nuestro no podía ser, además éramos casi unos niños.
—En algo quizás tengas razón, que eras una niña. Una niña con los peores sentimientos y muy mentirosa.
Esas palabras le dolieron en gran manera a Nathalie. Se sentó en la cama y agachó su cabeza.
—Si sabías que lo nuestro no podía ser, ¿por qué entonces diste alas para que me enamorara? Si mal no recuerdo tú comenzaste todo. Jugaste conmigo. Claro, supongo que me viste como un simple campesino, y pensaste: que importa si me divierto un tiempo con él.
—¡No fueron así las cosas! —gritó Nathalie mientras se levantaba— ¡Yo te amé como a nadie Max! —respiró profundo para serenarse— Sin embargo no podía quedarme viviendo acá, entiéndeme por favor.
—Pues debiste evitarme mientras estuviste con nosotros, no ilusionarme.
—Tienes razón en eso Max. Pero era más fuerte que yo ese sentimiento. El simple hecho de tenerte cerca me descontrolaba. Como el día que te besé impulsivamente, ¿recuerdas?
—Como olvidarlo, fue el día más feliz de mi vida —respondió Max mientras la comisura de sus labios se elevaba como queriendo mostrar una sonrisa.
Nathalie se le acercó a Max lentamente y le tomó las manos.
—Perdóname por favor.
—No me toques —Max quitó sus manos bruscamente.
—Por favor, no me odies —le suplicó.
Max sin poder soportar más, la abrazó con todas sus fuerzas.
—Nunca te odié Nathalie, pero tampoco dejé de amarte.


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Escribiendo Elianne de todos


Ellos serán los protagonistas de mi nueva novela:
Elianne de todos...Ella es Elianne y él es Chris.

viernes, 31 de diciembre de 2010