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viernes, 18 de febrero de 2011

Extractos de Elianne de todos

Extracto #1
Elianne se colocó un grueso abrigo y salió de su casa con el pie en sus manos. Tocó la puerta a su vecino. Al rato éste la abrió.
—Hola —dijo Elianne.
El hombre la miró con el ceño fruncido.
—¿Necesitas la pala?
—Oh no, ¿cómo crees? Ya conseguí una. Sólo quería traerte este pie de manzanas, que recién horneé —dijo nerviosa pero sonriente.
—¿Y para qué?
—Bueno, es para agradecerle la ayuda que me brindaste cuando llegué…
—No me gustan las manzanas —le cortó.
Elianne quedó petrificada ante la respuesta, sintió la sangre recorrerle por las mejillas. Un calor sofocante le calentó el rostro a pesar de la temperatura en el ambiente.
—¡Bueno que me pase! —exclamó furiosa— Tranquilo que a mí sí me gustan. Ahora mismo voy a mi casa y me lo como yo solita. Me alegra que no te guste. Adiós —se alejó— ¡Se me olvidaba, eres el hombre más antipático que he conocido en toda mi vida!
—Y tú la más impertinente —dijo mientras cerraba la puerta.
—¡Aggg, es un grosero, lo odio! —pensó en voz alta, mientras daba zancadas en la nieve y con sus manos siseaba. —¡No me extraña para nada que le hayan pegado los cuernos! 

Extracto #2
Elianne pensó que ya era hora de irse, no había nada que la detuviese en esa casa. Lo único que cargaba el día del accidente eran sus llaves, así que las tomó y se marchó. Cuando estaba justo a mitad de camino, escuchó la voz de Christopher que la llamaba.

—Ellie, ¿qué haces?
—Me voy a mi casa —Elianne le regaló una tímida sonrisa—, creo que he abusado mucho de ti. Además ya me siento mejor.
—Tenemos que hablar de lo que pasó en la mañana.
—No hay nada de que hablar.
—Claro que sí, mereces una explicación.
—No te molestes, es tu vida. No soy quien para meterme en tus asuntos —Elianne dio media vuelta para irse a su casa, cuando sintió que la asió por un brazo.
—Ya estás metida en mis asuntos. No sólo en ellos, estás en mi piel, en mi corazón y en mi vida —Christopher le tomó el rostro con sus dos manos temblorosas y la besó con ternura.
Sus labios se fundieron en un beso ardiente, sus lenguas se buscaron ansiosas. El calor de sus cuerpos llenos de pasión calentó el ambiente gélido de la tarde. Elianne trató de resistirse pero fue inútil, lo amaba y eso no se podía remediar.
—Te amo tanto Elianne, te amo desesperadamente.
—Yo también te amo —dijo Elianne con su respiración agitada.
—Creo que debemos entrar amor, hace mucho frío acá —dijo Christopher, tomándola de la mano.

2 comentarios:

Judith dijo...

Me gustaron los dos , el primero me dio un poco de gracia por la situación, muy buenos en verdad !!
besos ^ ^

Valnelia dijo...

Geniales ambos, muy divertido el primero.

Besotes.